Colombia es un país de paisajes sorprendentes, y el desierto de la Tatacoa es una de sus joyas menos exploradas en furgoneta. Este ecosistema semidesértico, situado en el departamento del Huila, se extiende por más de 330 km² y ofrece un escenario que parece sacado de otro planeta. Con su característica combinación de tonos rojizos en la zona del Cuzco y grises en Los Hoyos, es un destino fascinante para los viajeros que buscan aventura, tranquilidad y cielos estrellados incomparables.

El Desierto Tatacoa

Si eres amante de la astronomía, la Tatacoa te ofrece uno de los cielos más despejados de Colombia, con observatorios donde podrás maravillarte con la Vía Láctea sin contaminación lumínica. Si te apasiona la paleontología, sus tierras han revelado fósiles de especies prehistóricas que habitaban la región hace millones de años.

Además, es un paraíso para los fotógrafos y exploradores en furgoneta que buscan paisajes únicos y formaciones rocosas moldeadas por la erosión durante siglos. En esta guía, te contaremos qué rutas tomar, qué llevar y cómo sacarle el máximo provecho a esta aventura sobre ruedas. ¡Prepárate para descubrir uno de los rincones más mágicos de Colombia en furgoneta!

Desierto de la Tatacoa

Desierto Tatacoa

El desierto de la Tatacoa, más que un árido paisaje, es un testimonio vivo de la historia geológica de Colombia. Durante el Período Terciario, esta región fue un bosque tropical exuberante, cubierto de vegetación densa y habitado por diversas especies. Sin embargo, con el paso del tiempo, los cambios climáticos transformaron el ecosistema, convirtiéndolo en un terreno seco y erosionado. A pesar de su apariencia inhóspita, La Tatacoa no es un desierto en sentido estricto, sino un bosque seco tropical que aún conserva formas de vida adaptadas a sus condiciones extremas.

Los vestigios de su pasado se encuentran en los fósiles de mamíferos y reptiles prehistóricos que han sido desenterrados por paleontólogos. Estas evidencias sugieren que la zona albergó una fauna variada antes de su desertificación, lo que ha convertido a la Tatacoa en un punto de interés para la ciencia. A esto se suman sus características formaciones geológicas, moldeadas por la erosión a lo largo de millones de años, dando lugar a laberintos de tierra rojiza en la zona de Cuzco y paisajes grises en Los Hoyos.

El nombre «Tatacoa» proviene de los conquistadores españoles, quienes lo asociaron con la serpiente cascabel, aunque el término también evoca la sensación de desolación que inspiró en los primeros exploradores. Pese a ello, este lugar no está desprovisto de vida. Cactus de hasta cinco metros de altura, reptiles, escorpiones y hasta tigrillos han encontrado maneras ingeniosas de sobrevivir en un entorno con escasa humedad y temperaturas que pueden superar los 40°C.

Rutas y puntos de interés para el viaje en furgoneta al Desierto de la Tatacoa

El Desierto de la Tatacoa es un destino top para recorrer en furgoneta, ofreciendo paisajes únicos y una experiencia de contacto directo con la naturaleza. Para llegar hasta allí, el punto de referencia principal es Neiva, la capital del Huila, desde donde se puede tomar la ruta hacia Villavieja, el último pueblo antes de ingresar al desierto. A continuación, se presentan algunas de las rutas y puntos de interés que no pueden faltar en tu viaje:

Tatacoa
  • Sendero del Cusco (Desierto Rojo): Considerado el atractivo más icónico del Desierto de la Tatacoa, este sendero destaca por sus formaciones rojizas y su terreno erosionado con figuras caprichosas. Es un recorrido circular de aproximadamente 2 km, que se puede recorrer en dos horas. Hay estacionamientos gratuitos en los accesos principales, y es recomendable iniciar temprano en la mañana para evitar las altas temperaturas. Se aconseja llevar suficiente agua, protección solar y calzado cómodo.
  • Sendero de los Hoyos (Desierto Gris): A unos 7 km del Desierto Rojo, este sendero ofrece un paisaje completamente diferente, con formaciones grises moldeadas por la erosión. Su recorrido es semicircular y toma alrededor de una hora y media. Un atractivo adicional es la Piscina Natural de los Hoyos, donde se puede tomar un refrescante baño tras la caminata. Es recomendable llevar GPS offline, ya que los senderos están menos señalizados.
  • El Observatorio Astronómico: Gracias a su cielo despejado y la baja contaminación lumínica, el desierto es uno de los mejores lugares en Colombia para la observación astronómica. Se pueden identificar las 88 constelaciones y presenciar lluvias de meteoros. Hay varios observatorios disponibles, con charlas y telescopios para los visitantes.
  • Valle de los Xilópolos y Valle de los Deseos: En el Valle de los Xilópolos, se pueden observar fósiles de árboles petrificados, testimonio del pasado húmedo de la región. En el Valle de los Deseos, los visitantes suelen apilar piedras como ritual de petición de deseos, aunque esta práctica puede afectar el ecosistema.

Experiencias adicionales en el Desierto de Tacacoa

La fotografía también cobra un papel especial en esta travesía en furgoneta. Tanto de día como de noche, las caprichosas formaciones de tierra rojiza y grisácea, esculpidas por el tiempo y la erosión, brindan un sinfín de oportunidades para capturar imágenes impresionantes. Los colores cambiantes al amanecer y al atardecer crean contrastes espectaculares que ningún amante de la fotografía querría perderse.

Otra experiencia que pocos se esperan es la posibilidad de darse un chapuzón en medio del desierto. En la zona de Los Hoyos se encuentra una piscina natural de agua subterránea que proporciona un descanso perfecto después de recorrer los áridos senderos en furgoneta. Sumergirse en estas aguas refrescantes mientras se observa el paisaje desolado alrededor crea una sensación de contraste difícil de describir.

Para quienes buscan un contacto más cercano con la cultura local en furgoneta, la visita a Villavieja añade un componente humano a la experiencia. En este pequeño pueblo, puerta de entrada al desierto, se pueden degustar platos típicos de la región, conocer sobre la vida de los lugareños y visitar el Museo Paleontológico, donde fósiles y restos prehistóricos revelan la historia oculta bajo la arena.